La seguridad energética y la resiliencia del Mediterráneo Oriental ocuparon un lugar central en las reuniones celebradas en Estados Unidos por la delegación griega, encabezada por el ministro de Medio Ambiente y Energía, Stavros Papastavrou. La cooperación entre los países del Mediterráneo Oriental —a través de la plataforma 3+1, el Foro del Gas del Mediterráneo Oriental (EMGF) y el Foro Global de Energía del Atlantic Council— parece estar ganando impulso, estructurándose de manera más concreta y estableciendo reglas claras para la región.

No es la primera vez que los países del Mediterráneo Oriental se reúnen para debatir cuestiones energéticas. Sin embargo, es la primera vez que la diplomacia energética trasciende el marco estrictamente económico y adquiere importantes dimensiones geopolíticas. En esta nueva configuración energética, Grecia aspira a desempeñar un papel decisivo como polo de estabilidad.

Foro del Gas del Mediterráneo Oriental

El lunes 8 de junio de 2026 se celebró en Washington, en la sede de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la décima reunión ministerial del Foro del Gas del Mediterráneo Oriental (EMGF), bajo la presidencia del ministro griego de Medio Ambiente y Energía, Stavros Papastavrou, y por iniciativa de Estados Unidos y del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright.

Además de los ministros de Energía de Grecia y Estados Unidos, participaron en la reunión el ministro de Energía, Comercio e Industria de la República de Chipre, Michael Damianos; el ministro egipcio de Petróleo y Recursos Minerales, Karim Badawy; el ministro jordano de Energía y Recursos Minerales, Saleh Ali Al-Kharabsheh; jefes de delegación de Israel, Italia y Palestina; así como representantes de la Unión Europea y del Banco Mundial.

La reunión tuvo lugar casi tres años después de la anterior, durante la cual Grecia ejerció la presidencia del Foro.

Este foro tiene una importancia particular, ya que constituye el único marco de cooperación que reúne a los gobiernos de Jordania, Israel y Palestina, junto con los miembros permanentes —Chipre, Egipto, Grecia, Italia y Francia— y los observadores, que incluyen a la Unión Europea, Estados Unidos y el Banco Mundial.

La crisis en Oriente Medio había provocado sucesivos aplazamientos de las reuniones debido a objeciones planteadas tanto por Israel como por Palestina. Sin embargo, la creciente importancia de la seguridad energética regional y la necesidad de proteger las infraestructuras energéticas permitieron reunir nuevamente a todos los Estados miembros, con la excepción de Francia, que no participó en esta ocasión.

Según el comunicado conjunto, los miembros «examinaron las formas en que los Estados miembros pueden aprovechar el EMGF para impulsar el desarrollo de sistemas energéticos interconectados y resilientes en el Mediterráneo Oriental, basados en el gas natural, y convertir la región en un corredor energético estratégico que conecte Oriente Medio, Europa y África».

Al mismo tiempo, reafirmaron su voluntad de fortalecer la cooperación dentro del Foro, respetando plenamente los derechos soberanos de los Estados miembros sobre sus recursos naturales, de conformidad con el derecho internacional. También se comprometieron a «promover una cooperación constructiva para reforzar la seguridad energética y la resiliencia de los sistemas energéticos, destacando la interdependencia entre las redes de gas natural y electricidad en un momento particularmente crítico».

Cabe destacar que, a partir del 1 de agosto, la presidencia del EMGF será asumida por Israel, tras una decisión adoptada por unanimidad con el apoyo de Jordania y Palestina. Fuentes del Ministerio griego de Medio Ambiente y Energía subrayan que la cooperación energética trasciende las tensiones pasadas y presentes de la región.

En una declaración, Stavros Papastavrou afirmó:

«Estamos construyendo un marco de cooperación basado en el pleno respeto del derecho internacional, en principios mutuamente aceptados y en normas comerciales comunes, que fortalece la estabilidad y desalienta los comportamientos unilaterales y revisionistas».

Foro Global de Energía del Atlantic Council

El Mediterráneo Oriental ocupó también un lugar central el miércoles 10 de junio durante una mesa redonda sobre el futuro de la resiliencia energética de Europa, organizada en el marco del Global Energy Forum del Atlantic Council. Entre los participantes se encontraba el ministro chipriota de Energía, Comercio e Industria, Michael Damianos.

Al abordar las prioridades comunes de Grecia y Chipre en materia de interconexiones y seguridad energética, el ministro griego analizó la nueva configuración energética regional centrada en Grecia y los esfuerzos del gobierno por alcanzar una mayor autonomía energética.

En este nuevo escenario, el Corredor Vertical del Gas (Vertical Gas Corridor) ocupa una posición estratégica. Este proyecto refuerza la seguridad energética del sudeste y centro de Europa, creando un espacio energético común para casi 100 millones de habitantes y una red de infraestructuras interconectadas al servicio de la resiliencia energética europea y transatlántica.

La arquitectura del Foro del Gas del Mediterráneo Oriental, que reúne a ocho Estados miembros y tres observadores, configura un marco de cooperación y estabilidad en el Mediterráneo Oriental, favoreciendo el desarrollo regional mediante la cooperación en lugar de la competencia.

El triángulo Grecia–Chipre–Israel, convertido en cuadrilátero con la participación de Estados Unidos —el llamado formato «3+1»— ha puesto de relieve el valor estratégico de las asociaciones regionales. Grandes proyectos, como las interconexiones eléctricas GSI y GREGY, están dando forma a un ecosistema energético integrado que trasciende las fronteras nacionales.

Paralelamente, el gran eje diagonal del IMEC (Corredor Económico India–Oriente Medio–Europa) está tomando forma. Este ambicioso proyecto de conectividad busca unir India y Europa a través de Oriente Medio mediante infraestructuras portuarias, ferroviarias, viarias y digitales.

«Así, el Mediterráneo Oriental y Grecia se encuentran realmente en el centro de esta nueva geometría», subrayó el ministro.

Además, iniciativas emergentes como el IMEC y la asociación estratégica entre Grecia y Estados Unidos están configurando un nuevo círculo global, confirmando el papel de Grecia como puerta de entrada entre Europa, el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio.

Formato «3+1»

El jueves 11 de junio, la delegación griega viajó a Texas, concretamente a Houston, para participar en la segunda reunión energética del formato «3+1», que reúne a Grecia, Israel y Estados Unidos.

Según la información disponible, las interconexiones energéticas volvieron a ocupar el centro de las discusiones por segunda vez en una semana, junto con acciones conjuntas destinadas a reforzar e incluso ampliar la cooperación regional.

Durante la reunión ministerial se prestó especial atención a la ciberseguridad y a la protección de las infraestructuras energéticas críticas, acordándose la creación de un grupo de trabajo específico para este fin.

El denominador común de las intervenciones ministeriales fue el reconocimiento de que la instrumentalización de la energía es inaceptable. Papastavrou planteó la cuestión desde el inicio, afirmando que «la instrumentalización de la energía no es aceptable en la región», mientras que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, destacó que «la cooperación a través del comercio prevalece sobre el conflicto».

Esta visión aspira a convertirse en una nueva doctrina de cooperación y en la piedra angular de un mosaico energético inclusivo, que no excluya a nadie salvo a quienes adopten actitudes provocadoras o formulen reivindicaciones unilaterales en el Mediterráneo Oriental.

Asimismo, se decidió celebrar una nueva reunión en Israel en diciembre de 2026.

Una nueva realidad geopolítica parece estar tomando forma, situando la cooperación en el centro de las relaciones internacionales. Los Estados que no logren adaptarse a estas nuevas condiciones y a las normas comerciales que rigen actualmente las relaciones internacionales corren el riesgo de quedar aislados.

Centro de Energía del Mediterráneo Oriental

Bajo el principio de prevenir cualquier instrumentalización de la energía, en la Universidad Rice se firmó la declaración para la creación del Centro de Energía del Mediterráneo Oriental (EMEC). El documento fue suscrito por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright; el ministro chipriota de Energía e Industria, Michael Damianos; el ministro griego de Medio Ambiente y Energía, Stavros Papastavrou; y el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter.

En 2019, el Departamento de Energía de Estados Unidos, en el marco de la Ley de Asociación para la Seguridad y la Energía del Mediterráneo Oriental (Eastern Mediterranean Security and Energy Partnership Act), propuso la creación de un Centro de Energía Estados Unidos–Mediterráneo Oriental con el objetivo de promover la cooperación energética estratégica entre Estados Unidos, Grecia, Chipre e Israel, con una proyección ampliada hacia toda la cuenca euro-mediterránea.

El proyecto recibió apoyo bipartidista en el Congreso estadounidense, y el actual secretario de Estado, Marco Rubio, fue uno de sus principales impulsores cuando era senador en 2019.

Papastavrou reactivó la iniciativa en colaboración con Chris Wright. Tras el compromiso conjunto expresado durante la reunión P-TEC celebrada en Atenas en noviembre de 2025, y después de varias visitas y contactos del ministro griego en Estados Unidos durante marzo y junio de 2026, la última visita culminó con la firma de la declaración que pone en marcha la creación del Centro.

La reciente inestabilidad regional ha puesto de relieve la importancia de contar con sistemas energéticos resilientes en todo el Mediterráneo Oriental. El objetivo es que el Centro funcione como una plataforma para reforzar la seguridad energética regional, promover el desarrollo de infraestructuras y aprovechar nuevas oportunidades comerciales.

Con el apoyo del Congreso estadounidense, el Centro fortalecerá la resiliencia económica y energética de los socios regionales mediante la facilitación de inversiones, la mejora de la integración de los mercados y el desarrollo de sistemas e infraestructuras energéticas avanzadas.

Sus actividades estarán orientadas a aumentar el comercio transfronterizo de energía, mejorar la fiabilidad de los sistemas y posicionar a las empresas estadounidenses para competir en proyectos regionales de alto valor añadido.

En este contexto, el Centro fomentará la cooperación entre los gobiernos del formato 3+1, las instituciones técnicas y financieras, el ámbito académico y el sector privado.

Tras la ceremonia de firma, participaron ejecutivos de importantes compañías energéticas estadounidenses, entre ellas Chevron, ExxonMobil y Cheniere Energy.

Cabe recordar que Papastavrou ya se había reunido previamente con altos directivos de estas tres empresas con el objetivo de acelerar el desarrollo del sector de los hidrocarburos.

Todo indica que el Mediterráneo Oriental está llamado a desempeñar un papel diferente en el futuro: convertirse en un factor clave de estabilidad y prosperidad, así como en un pilar fundamental para el fortalecimiento de la relación transatlántica entre Europa y Estados Unidos.

Fuente: amna.gr

(Foto de portada: EMGF)