Situada en el mar Jónico y fácilmente accesible desde el continente, Lefkada se distingue por su combinación singular de patrimonio histórico, riqueza cultural y paisajes naturales excepcionales. No es solo un destino de sol y playa, sino un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, invitando al viajero exigente a explorar en profundidad su esencia y autenticidad.

Lefkada (Λευκάδα en griego) está rodeada por veinticuatro islotes en total, entre ellos el mítico Skorpiós de Aristóteles Onassis. La isla se une a la costa de la Grecia Central a través de un puente flotante giratorio de 50 metros, que abre el camino a viajeros procedentes de todo el país. Lefkada recibe al visitante con rincones de gran interés, iglesias y monasterios, aldeas pintorescas, una naturaleza exuberante, calas idílicas de aguas turquesas y cristalinas, playas animadas o solitarias de sobrecogedora belleza, un rico legado cultural y la cálida hospitalidad de sus habitantes.

La ciudad de Lefkada, capital y puerto de la isla, sorprende por su peculiar trazado urbano que recuerda a una “espina de pez”. Entre sus callejuelas pintorescas se esconden plazas, casas tradicionales, campanarios labrados con esmero y calles peatonales que definen su carácter singular. Rodeada por un canal y una laguna, la ciudad se abre hacia el norte donde se extiende Gyra, una delgada franja de arena que dibuja un círculo junto al mar, adornada con molinos de viento y una vegetación discreta.



Cristoforo Buondelmonti, Liber Insularum Archipelagi (1420), isla de Lefkada, mar Jónico | Via Wikimedia Commons 
https://tinyurl.com/mteac9nx

Cristoforo Buondelmonti, Liber Insularum Archipelagi (1420), isla de Lefkada, mar Jónico | Via Wikimedia Commons
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Un poco de historia | Del mundo antiguo a la unión con Grecia

El nombre Lefkada deriva del griego Lefkós | Λευκός, que significa “blanco”, en referencia a sus imponentes acantilados blancos que dominan la costa suroeste. Se dice que Lefkada debe su nombre al “Cabo Lefkata”, conocido también como el “Cabo de la Señora”, que se alza en el extremo más meridional de la isla. En la Antigüedad, el promontorio era llamado “Piedra Blanca”o “Roca Blanca”.

Según la tradición, la célebre poetisa griega Safo | Σαπφώ se arrojó desde lo alto del cabo Lefkata tras un amor no correspondido, dando pie a una leyenda cargada de romanticismo y misterio. Muy cerca de esa zona se alza también el templo del dios Apolo, al que está consagrada la roca blanca. Numerosos mitos vinculan a Lefkada con la diosa del amor, Afrodita, y con Odiseo, el héroe homérico.

Lefkada ha sido testigo de múltiples civilizaciones: desde el dominio romano y bizantino hasta la influencia veneciana, que dejó huellas duraderas en fortificaciones, agricultura y arquitectura local. La construcción del Castillo de Santa Maura (Αγία Μαύρα en griego) en la entrada de la isla data de la época veneciana (siglos XIII–XVII), y ha sido remodelada por otomanos, franceses, británicos, hasta su incorporación al Reino de Grecia en 1864. Durante el dominio otomano y británico, la isla conservó su identidad y vitalidad cultural, pese a las turbulencias políticas de la época.

Antoine-Jean Gros, Safo en Leucate, 1801, 122 × 100 cm. Musée Baron Gérard, Bayeux
Antoine-Jean Gros, Safo en Leucate, 1801, 122 × 100 cm. Musée Baron Gérard, Bayeux

Durante los primeros años bizantinos la isla se llamaba Agia Mavra, nombre tomado de la iglesia homónima erigida dentro del castillo de Agia Mavra, situado frente a la actual ciudad de Lefkada y considerado en su tiempo un modelo de arte fortificado. Durante un largo período, la ciudad de Lefkada se extendía alrededor de esta fortaleza; más tarde, sin embargo, los venecianos la trasladaron al lugar donde se encuentra hoy. El castillo de Agia Mavra, que domina la entrada de la isla, es una de las construcciones medievales más imponentes de Grecia y constituye un modelo de la arquitectura defensiva de aquella época. Fue erigido hacia el año 1300 por el príncipe Orsini, cuando recibió Lefkada como dote al casarse con la hija del déspota de Epiro, Nicéforo I.

La fortaleza protegía la capital de la isla y representaba su principal escudo defensivo frente a piratas y demás enemigos, desde la primera década del siglo XIV hasta 1684. En 1479 fue conquistada por los turcos, quienes levantaron un gran puente arqueado con 360 arcos, que cruzaba la laguna desde la costa hasta la zona de Kalkanis. Este puente sostenía los conductos de un acueducto que abastecía de agua al castillo. Aquella obra, que marcaba todo el paisaje de la región, fue destruida por los terremotos; aún hoy, algunos vestigios pueden contemplarse en la laguna.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente y la consolidación del Bizancio como fuerza en el Mediterráneo, Lefkada pasó a formar parte de la órbita bizantina. Durante gran parte de la Edad Media, la isla se encontraba en un punto estratégico que le permitía controlar rutas marítimas entre el Adriático y el Jónico. Esta posición la convirtió en objetivo recurrente de potencias emergentes y piratas que codiciaban su emplazamiento y recursos.

En el siglo XIII, tras la Cuarta Cruzada (1204) y la partición del Imperio Bizantino, Lefkada cayó en manos de familias nobles francas y posteriormente de los gobernantes del Despotado de Epiro. Sin embargo, pronto entró en la esfera de influencia veneciana, que buscaba consolidar su poderío naval en el mar Jónico y proteger sus rutas comerciales hacia Oriente.

En el siglo XV, la isla pasó a manos venecianas. Los venecianos fortalecieron el castillo y convirtieron a Lefkada en un bastión contra la expansión otomana. Bajo su dominio, introdujeron técnicas de cultivo avanzadas —especialmente en la viticultura y la producción de aceite— y fomentaron una organización social marcada por la presencia de familias nobles locales aliadas con la administración veneciana.

No obstante, los otomanos nunca renunciaron a controlar la isla. Entre los siglos XV y XVII, Lefkada cambió varias veces de soberanía, alternando períodos venecianos con otomanos. Los turcos otomanos lograron finalmente establecer su dominio estable en 1479. El periodo otomano se caracterizó por una fuerte presión fiscal y por la instalación de guarniciones militares en puntos estratégicos. Aun así, los constantes conflictos entre venecianos y otomanos, especialmente durante las guerras del siglo XVII, convirtieron la isla en campo de batalla recurrente.

En 1684, los venecianos, bajo el mando del almirante Francesco Morosini, recuperaron Lefkada en el marco de la Guerra de Morea. Este nuevo periodo, que se prolongó hasta finales del siglo XVIII, resultó decisivo para la vida cultural y social de la isla. Venecia implantó un sistema administrativo más estable, reforzó las fortificaciones y estimuló el comercio marítimo. Lefkada se convirtió en un centro agrícola próspero y en un punto de enlace entre el Mediterráneo occidental y oriental. Durante esta etapa, la isla experimentó un florecimiento cultural notable. La influencia veneciana introdujo en Lefkada nuevas formas arquitectónicas, estilos artísticos y una mayor apertura hacia Europa occidental. Se consolidaron también hermandades religiosas y sociedades culturales que marcaron el carácter urbano de la capital.

Con la caída de la República de Venecia en 1797, Lefkada fue ocupada por franceses, luego por rusos y turcos, y posteriormente por británicos, hasta su unión definitiva con Grecia en 1864. Tras su unión con Grecia, la isla atravesó desafíos como los terremotos de 1948 y 1953, que llevaron a reconstrucciones significativas, reflejo del carácter resiliente de sus habitantes. Hoy en día, Lefkada exhibe una armoniosa mezcla de pasado y presente, donde la tradición coexiste con una dinámica cultural viva.

En el corazón de la antigua ciudad de Lefkada, el primer teatro de las Islas Jónicas, un magnífico monumento, que debido a su posición, domina la ciudad antigua, ha salido a la luz. Via Ministerio de Cultura de Grecia
En el corazón de la antigua ciudad de Lefkada, el primer teatro de las Islas Jónicas, un magnífico monumento, que debido a su posición, domina la ciudad antigua, ha salido a la luz. Via Ministerio de Cultura de Grecia

Se revela el primer teatro antiguo de las Islas Jónicas

La única excavación sistemática en la isla, después de las grandes excavaciones de W. Dörpfeld, se llevó a cabo en los últimos años, con el objetivo de sacar a la luz su monumento más emblemático, el teatro. Su ubicación está a unos 3 km al sur de la ciudad moderna de Lefkada, en la ladera noreste de la colina media de Koulmos, en una pendiente cubierta de olivos y con una vista panorámica del canal y la llanura costera, donde se encontraba la antigua ciudad. Hasta 2015 se sabía muy poco sobre el teatro y lo que sabíamos procedía del trabajo realizado en 1901 por E. Kruger, colaborador de W. Dörpfeld, que se ha incluido en su libro Alt Ithaka.

Las secciones se registraron tras la finalización de las obras y, con el paso del tiempo, dejó de conocerse la ubicación del teatro, ya que quedó completamente cubierto por olivares y almacenes improvisados. Las particulares características geomorfológicas de la zona y los restos antiguos en superficie ayudaron a redescubrir la ubicación del teatro en 1997, por el entonces competente Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas.

Las secciones se grabaron tras la finalización de las obras y con el tiempo dejó de conocerse la ubicación del teatro, ya que quedó completamente cubierto por olivares y almacenes improvisados. Las particulares características geomorfológicas de la zona y los restos antiguos en superficie ayudaron a redescubrir la ubicación del teatro en 1997, por el entonces competente Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas. En 2015, bajo la dirección de la Dra. Olympia Vikatou, comenzaron los esfuerzos concertados para la excavación sistemática del teatro, que finalmente tuvo éxito, tras la cooperación con el entonces alcalde de Lefkada, Sr. K. Drakontaidis, y el apoyo de la asociación DIAZOMA. Las primeras pruebas identificaron asientos del teatro, la Orchestra y el muro de contención de la Skené.

La excavación sistemática comenzó en 2017 por el Eforato de Antigüedades de Etolia – Acarnania y Lefkada y en solo cinco periodos de excavación y hasta 2023 la excavación arqueológica reveló el gran e impresionante teatro. La excavación fue especialmente difícil y exigente, ya que hubo que retirar muchos olivos de gran tamaño, retirar grandes cantidades de tierra, deconstruir las estructuras más nuevas y desplazar muchos elementos arquitectónicos.

La excavación ha revelado la mayor parte del Koilon, la Orchestra y la zona alrededor de la Orchestra, los Parodoi, los muros de contención y la mayor parte de la Skené. El estado de conservación del monumento, especialmente en la parte superior del Koilon, no es bueno, como consecuencia de la actividad humana tanto en la antigüedad como en la época moderna y del cultivo de la propiedad. Había 21 filas de asientos y un pasillo «diazoma» que separaba las tres filas siguientes para que el público pudiera disfrutar del antiguo teatro. En total, podía acoger a 3.500 espectadores. Se cree que el teatro nunca llegó a completarse y que estaba previsto que albergara entre 10.000 y 11.000 espectadores. El comunicado de prensa describe el descubrimiento como «sin duda el monumento más importante e imponente que ha salido a la luz en la antigua Lefkada». Aunque el teatro habría sido utilizado en el momento de mayor popularidad económica y cultural de la antigua Lefkada, más tarde caería en desuso durante la época romana. Esto se debió en gran parte a que el resto de la ciudad decayó con ella, después de que Octavio Augusto fundara Nicópolis en el año 31 a.C. y muchos isleños se vieran obligados a reasentarse allí.

Aunque dañado por el tiempo, pero sobre todo por la intervención humana, el teatro está plena y armoniosamente integrado en la geomorfología de la colina, con una vista panorámica de la zona más amplia. Su valor cultural y arqueológico se revelará plenamente tras las obras que se llevarán a cabo en la parte superior del Koilon y en parte de la Skené tras las expropiaciones que realizará el Ministerio de Cultura.

La Filarmónica de Lefkada 
https://tinyurl.com/yc6bc86h
La Filarmónica de Lefkada
https://tinyurl.com/yc6bc86h

Cultura y Naturaleza

Cada verano, Lefkada se convierte en un lugar lleno de celebraciones folclóricas y artísticas. El Festival Internacional de Folclore, activo desde 1962, reúne grupos de danza y música de todo el mundo y transforma las calles en un desfile vibrante. También, desde 1955, los Festivales de Literatura y Arte han consolidado a la isla como un faro cultural de Grecia. En julio se celebra el Festival Gastronómico, que resalta los productos locales, mientras que en agosto tiene lugar la Fiesta de las Lentejas en Englouví, con platos tradicionales acompañados de música y danza.

La tradición musical de la isla es igualmente notable. La Filarmónica de Lefkada, fundada en 1850, es la segunda sociedad musical más antigua de Grecia y participó en los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896. En las artes plásticas destaca Spyridon Ventouras (1761–1835), representante de la Escuela de las Islas Jónicas, cuya obra sigue inspirando hasta hoy.

Spyridon Ventouras, Una escena de la vida de Juan Crisóstomo, circa 1797, Colección Privada https://tinyurl.com/msrcveja

El patrimonio religioso también tiene un papel importante. El Monasterio de Panagia Phaneromeni, fundado en 1634, es tanto un lugar histórico como espiritual, con una biblioteca que guarda valiosos manuscritos de los siglos XV al XVIII. La fiesta de la Imagen de la Virgen, durante el Lunes de Pentecostés, atrae a miles de fieles con procesiones y liturgias conmovedoras. El Castillo de Agia Mavra acoge hoy actividades culturales, y los museos arqueológicos, de folclore, de fonógrafos y del Festival Internacional muestran la vida local mediante objetos y fotografías de gran valor.

Las playas de Lefkada

Lefkada es uno de los destinos más fascinantes del mar Jónico, famosa por sus playas de aguas que van del turquesa al zafiro más profundo. Considerada por algunos como la mítica Ítaca de Homero, la isla recibe a sus visitantes con rincones que parecen sacados de una postal. Al llegar desde el continente, Kastro y Ammoglossa son las primeras paradas: playas tranquilas, de arena fina y con fácil acceso, perfectas para quienes buscan comodidad cerca de la ciudad principal. Aquí empieza un recorrido que combina naturaleza virgen, historia y una atmósfera auténticamente griega.

Para los amantes de los deportes acuáticos, Lefkada es un paraíso. Agios Ioannis-Miloi y Vasiliki ofrecen las mejores condiciones para surf y windsurf, mientras que Agiofili invita a descubrir un mundo submarino ideal para hacer snorkel. En el lado más animado, Kathisma roba miradas con sus bares de playa, restaurantes y la posibilidad de lanzarse en parapente sobre un paisaje espectacular. Si lo que buscas es asombro natural, Porto Katsiki y Egremní te esperan con acantilados impresionantes y aguas brillantes, accesibles por barco o tras descender sus famosas escaleras. Muchas excursiones combinan estas playas en un solo día, ofreciendo una experiencia inolvidable.

Quienes prefieren rincones menos concurridos encontrarán verdaderos tesoros escondidos. Afteli, con vistas a Ítaca y Cefalonia, recuerda las leyendas de Odiseo; Avali, Kavalikefta y Megali Petra ofrecen tranquilidad en entornos salvajes; mientras que Amouso, Mikros Gialos y Ligia destacan por su fácil acceso y servicios, incluyendo facilidades para personas con movilidad reducida. Además, desde Lefkada se puede explorar la isla en barco o en autobús local, disfrutando de su autenticidad y su atmósfera relajada. En cada rincón, Lefkada combina el azul intenso de sus aguas con la hospitalidad griega, convirtiéndose en un destino imprescindible para cualquier viajero.

CP

Etiquetas: Agia Mavra | Lefkada | Santa Maura