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Hoy amanece un nuevo día para Grecia, un día histórico.

Los programas de rescate, de austeridad y de desolación social han llegado a su fin. Nuestro país recupera su derecho a definir su destino y su futuro, como cualquier otro país europeo. Sin intervenciones extranjeras, sin otros chantajes, sin más sacrificios por parte del pueblo heleno.

Como cita Homero, nuestra patria está cerrada entre dos rocas negras, las Simplégades. Ya las hemos dejamos atrás.

Conociendo que Grecia es su historia, sus hazañas, sus luchas y sus desgracias, todo lo que ha caracterizado su trayectoria a lo largo de los siglos.

Un recorrido que nunca ha sido nunca fácil, pero tenía siempre un destino incluso en sus días más oscuros y en sus grandes temporales.

Desde 2010 Grecia ha vivido su Odisea contemporánea. En cinco años han sucedido cosas sin precedente para un país en época de paz. Se ha perdido el 25% del PIB. 3 griegos de cada 10 han perdido su empleo y 6 de cada 10 entre los más jóvenes, también. Las medidas de austeridad alcanzaron los 65.000 millones de euros.

La violencia y la represión se incorporaron al día a día. La democracia se degradó. Banqueros se convirtieron en Primeros Ministros y ministros se convirtieron en banqueros. Pandillas fascistas salieron de sus escondites después de 60 años.
Un país en estado de emergencia permanente.

Y un pueblo que nunca aceptó el destino que le reservaran los poderosos, que escribió nuevas páginas de resistencia. Este pueblo, hace tres años y medio, tomó la decisión histórica de quitarles el poder de aquellos que lo conducían a los acantilados y se lo dieron a unos nuevos capitanes.

Hemos asumido esta gran responsabilidad, con valentía, determinación y también con respeto a los sacrificios de nuestro pueblo.

No caminamos con certezas. Solamente con una, la que las griegas y los griegos nos indicaron: sacar al país de la rigidez de los programas de rescate y de la interminable austeridad. Surcamos muchas olas para llegar hoy a nuestro destino.
La tripulación cambió. A unos les dio miedo el oleaje, otros prefirieron dominarlo.


Hemos escuchado muchas veces las Sirenas de la vanidad. Que las cosas en Grecia no van a cambiar, que los programas de rescate estarán para siempre presentes, que no tiene sentido resistirse cuando los Lestrígones y Cíclopes se enfrentan a uno. Los monstruos que la pequeña y débil Grecia nunca podría vencer.


Nada de todo eso detuvo nuestro esfuerzo.


Y eso porque la personas que lucharon para que llegásemos a nuestro destino ya no estaban al margen, encerrados en la bodega, sin voz, sin esperanza.
Estaban al timón. Con nosotros. Y en las maduras fueron ellos que lo agarraron fuerte.

Griegas y griegos,
Hoy es el día de liberación. Pero también es el comienzo de una nueva era. Y en este comienzo, no vamos a cometer el insulto de ignorar las lecciones de la etapa de los programas de rescate.

No permitiremos al olvido que nos distraiga, no nos convertiremos en lotófagos, no olvidaremos nunca ni las causas ni a las personas que han llevado Grecia a los programas de rescate.

La inmunidad fiscal, la corrupción, la irresponsabilidad de una serie de empresarios y editoriales que por muchos años se creían que el país les pertenecía, el cinismo y la arrogancia de cierta élite política, que consideraban a Grecia como su feudo y a los griegos sus servidores obedientes.

No olvidaremos nunca los que insultaron y desprestigiaron a Grecia y a los griegos, porque se han atrevido no consentir la implementación de un experimento neoliberal que duraría décadas.

Tampoco olvidaremos los que apoyaron a los griegos y a Grecia en aquellas amarguras, personas y fuerzas políticas de todos los países europeos, que se opusieron con todas sus fuerzas a los planes de salida y al castigo de Grecia, porque saben lo que este país significa para Europa mucho más que unos índices económicos y unos balances presupuestarios.

No echaremos en el olvido nada de lo que hemos vivido, porque no es solo la base para los historiadores del futuro sino los suministros de un país que escribe una nueva página de su historia, en tiempo presente.

Hemos llegado a nuestro objetivo, salimos de los programas de rescate, pero no todo se acaba aquí. Nuevas batallas están por delante.

Tenemos nuevos pretendientes enfrente. Son ellos los que quieren ver al navío de nuevo hundido y al pueblo griego en las bodegas. Todos los que construyeron la Grecia de la corrupción, del conflicto y del poder de los oligarcas. Los que quieren seguir con la evasión fiscal, de parasitar el interés público, manteniendo sus cuentas bancarias en paraísos fiscales y en el extranjero. Ellos que se consideran por encima de la ley y eluden todas las reglas del estado de derecho, ellos que temen a la idea de un poder judicial independiente.

No vamos a dejar Ítaca en sus manos. Ahora que logramos nuestro deseado destino, tenemos el poder de construir nuestro país como se merece.

Los polifacéticos griegos hemos escrito con batallas y sacrificios el fin de los programas de rescate.

A partir de hoy empezamos con visión y determinación hacia la nueva época de nuestro país. Con prudencia y responsabilidad para no volver atrás a la Grecia de los déficits y de la bancarrota. Con audacia para el renacimiento de Grecia, por un país de igualdad, de democracia y de justicia social. Porque Ítaca es solo el comienzo del camino.

 

Traducción: Oficina de Prensa de la Embajada de Grecia en Madrid

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